Este es la versión española del articulo AQUÍ. Pido disculpas por los errores que son inevitable, no es mi lengua materna!

En cierto modo, empecé In Tenerife antes de que el sitio web existiera. Allá por 2005 estaba tratando de ayudar y asesorar en un entonces sitio web de alquileres de vacaciones … ya ni siquiera puedo recordar bien el nombre pero creo que era Holiday Lettings. Seguramente fue incluso antes de la primera de los varios foros de Tenerife que han ido y venido en el último par de décadas, y mi participación en el momento fue debido a la ruptura de una agencia inmobiliaria, el establecimiento de otra, con los compradores sobre plano cyaendo través de la brecha sintiendo como si hubieran sido estafados de depósitos que ni una ni otra agencia parecía capaz de rastrear. Luego vino la propia In Tenerife, y después la crisis económica mundial, el furor de los alquileres ilegales, luego el Brexit, ahora Covid, y todo este tiempo la cuestión de qué tipo de turismo queremos aquí ha continuado con los sectores políticos y comerciales hablando de un futuro verde y sostenible con viajes respetuosos con el medio ambiente. Hablar. Mucha palabrería. Y todo el tiempo el clima emitiendo advertencias cada vez más fuertes de que las cosas están cambiando, no para nuestro beneficio.

Foto: Greenpeace

Se dice que los árboles del Amazonas, los que aún permanecen y no se están quemando, ya desprenden a la atmósfera más CO2 que oxígeno, tal vez la parte principal de los pulmones del planeta ha sido destruida. En la costa norte Pacífico de los EEUU se ha producido el mayor incendio de la historia del país – el incendio Dixie – que está asfixiando a millones de personas y que ha frustrado cualquier intento de control. Enormes franjas de Siberia están en llamas donde el permafrost está empezando a derretirse liberando el aún peor gas de efecto invernadero, el metano, mientras la plataforma de hielo de Groenlandia se está desestabilizando junto con las plataformas costeras del otro polo. Más cerca de casa, Europa ha experimentado este verano incendios calificados como apocalípticos e históricos. Aquí en España, las feroces llamas han necesitado que se llame al ejército para ayudar a combatirlas, pero la fuerte ola de calor que ha afectado a Italia (sobre todo a Sicilia), Grecia (gran parte del país), y Turquía ha causado devastación. Además, en el ejemplo más claro de lo caótico de la emergencia climática, casas como vidas fueron arrastradas por las inundaciones que convirtieron las calles en rápidos a través de Bélgica y Alemania prácticamente al mismo tiempo que los incendios provocaban escenas dantescas en el sur de Europa que algunas veces pusieron en peligro nuestra propia historia cultural, con lugares como Olimpia en Grecia salvados por los pelos. Esta vez.

Y mientras todos se esforzaban por asimilar esos horrores, el lunes 9 de agosto se publicó un importante informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) antes de la cumbre COP26 que se celebrará en Glasgow en noviembre. Los autores son científicos internacionales especializados en el clima, y su informe nos dice que la crisis climática es ahora una emergencia de código rojo, que es inequívocamente antropogénica, y que el gran cambio climático es ahora generalizado, rápido e intensificado, inevitable e irreversible en cualquier tipo de escala de tiempo que los humanos puedan imaginar. Tal vez en términos de eras geológicas el planeta podría salvarse, pero sería a pesar de nosotros, y sin nosotros. Los científicos dicen que podemos intentar dar marcha atrás, pero eso sólo mitigaría los efectos, no los detendría. Hemos ido demasiado lejos, y los científicos dicen contundentemente que “no tenemos 50 años” para cualquier objetivo de 50 años que parece ser el límite de la visión política. Muchos en el RU habrán visto a Patrick Vallance en las conferencias de prensa de covid: el agente científico jefe del gobierno británico dice que nada que no sea una transformación social completa evitará la catástrofe, que todos tenemos que hacer algo, cada uno de nosotros, junto con un “énfasis renovado en la ciencia y la innovación”. Cuando los intereses ocultos, la idiotez y la ignorancia deliberada se oponen a cualquier esfuerzo por hacer algo, creo que la posibilidad de una “transformación social completa” es inexistente.

Grafico: UCL

Peor aún, para agravar los problemas identificados por el IPCC, los científicos que han seguido la Corriente del Golfo durante décadas han anunciado en las últimas semanas que la desestabilización que temían ver ya ha aparecido, muchas décadas antes de lo esperado. De hecho, este es un tema de toda la ciencia en este sentido, que los antiguos peores escenarios parecen ahora subestimaciones graves. A medida que el clima cambia, los extremos son mucho más extremos de lo que se había previsto, incluso por aquellos que son tachados de alarmistas criminales por lanzar alertas basadas en investigaciones profesionales y revisiones colegiadas. La Corriente del Golfo es el nombre popular de la Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico (AMOC) que transporta hacia el norte corrientes cálidas cerca de la superficie del Atlántico mientras que las corrientes frías más profundas son arrastradas hacia el sur. Regula el equilibrio energético mundial y hace que algunas partes de Francia y del suroeste del Reino Unido sean prácticamente subtropicales en ocasiones. La señal de que se está desestabilizando mucho antes de lo previsto, un precursor clave de su colapso, anticipa un cambio catastrófico e irreversible en los sistemas meteorológicos y convertirá las zonas actualmente templadas en campos de hielo; como tuiteó el filósofo británico A.C. Grayling, el Reino Unido está en la misma latitud que la bahía de Hudson, que es su clima sin la Corriente del Golfo. Un periodista especializado en el clima dijo recientemente: “si el AMOC se apaga, es sayonara, la civilización”.

Todo esto pone en perspectiva las cuestiones políticas locales, el Brexit, por ejemplo, como una cuestión de nacionalismo doméstico insensato y estrecho, un país cortando sus pies para tratar de ser más alto, una lógica defectuosa desde el principio que sólo logra socavar su propia integridad nacional. En el esquema más amplio del peligro medioambiental global, su principal contexto es quizás su lamentable momento, con científicos que subrayan la urgente necesidad de reducir las huellas globales y comerciar de forma local y sostenible, al tiempo que se extiende por las redes mundiales para maximizar la creación de innovación, justo en el momento en que el Brexit ha dado lugar a un enfoque tecnológico proteccionista solo en el Reino Unido, un comercio global que no será alcanzable por razones prácticas y mucho menos políticas, y el destrozo de las relaciones comerciales con un continente lo suficientemente cercano como para llegar a nado.

Sin embargo, si Covid nos ha mostrado los límites del poder humano sobre las debilidades sociales y físicas, también nos ha mostrado un ingenio humano bastante impresionante. Lo vamos a necesitar. En 2015-16 el académico israelí Yuval Noah Harari pensaba en Homo Deus: Una breve historia del mañana que el ingenio humano podría salvarnos. Sin embargo, lo que produzca será muy diferente a todo lo que hemos encontrado hasta ahora, y ya tiene que ser rápido. Ya se ha puesto de manifiesto que oleadas de la humanidad se ven desplazadas por la guerra, el hambre, la sequía y la intolerancia, y sin embargo la negación de la causa, e incluso del efecto, es rutinaria, ya que los intereses ocultos siguen controlando una narrativa de crecimiento permanente. No es sostenible.

Esa falta de sostenibilidad se conoce desde hace medio siglo, o al menos la predijo un estudio del MIT en 1972, The Limit to Growth, uno de cuyos investigadores originales ha sido coautor de un informe actualizado. Como se explica:  los gobiernos buscan en gran medida que las economías vuelvan al crecimiento habitual, a pesar de las fuertes advertencias de que el crecimiento económico continuado es incompatible con la sostenibilidad. Los investigadores predicen que esto llevará al colapso social, y sus anteriores predicciones han sido demasiado acertadas. Algunos piensan ahora que ya han aparecido signos del colapso de la sociedad, quizás más cerca de casa de lo que es cómodo también. Las cosas cambiarán, de hecho están cambiando, nos guste o no, y eso significa que no podemos evitar la cuestión de lo que significa estar en este paraíso de estas islas.

Un estudio reciente publicado en la revista Sustainability identificó los cinco lugares de la Tierra más adecuados para sobrevivir a lo que se avecina. Los investigadores llamaron a estos lugares botes salvavidas del colapso, ya que es probable que puedan evitar los efectos más flagrantes de los colapsos sociales y, por lo tanto, son capaces de mantener poblaciones significativas”. Tienen un aspecto bastante familiar. Irlanda, Islandia, Tasmania, el Reino Unido y, sobre todo, Nueva Zelanda son todas islas, todas de baja densidad (el Reino Unido se incluyó por su supuesta capacidad de absorber los choques, más que por su población), y todas han sido señaladas como los mejores botes salvavidas para el colapso, pero también como lugares que serán un imán para aquellos que estén angustiados por el colapso social y medioambiental en sus propias regiones. La única cuestión es cuándo tendrá la población mundial la oportunidad de subirse a estos botes salvavidas.  La crisis de covid ha demostrado, por si hiciera falta, cómo la desigualdad permite a las naciones e individuos ricos abrirse paso a codazos al frente de las colas, y lo mismo ocurrirá con la emergencia climática. El jefe de Google, Larry Page, ya reside en Nueva Zelanda, y aunque Canarias no fue incluida en esta lista, cumplimos los criterios, y con una ventaja particular: estamos en la latitud que los científicos consideran será una “zona dulce” a medida que las zonas antes templadas del planeta se vuelvan inestables hasta el punto de ser inhabitables.

Somos un refugio, y para sobrevivir tendremos que encontrar formas sostenibles de hacerlo, ya sea para alimentarnos, para mantener nuestras infraestructuras, para crear ingresos o para defendernos de ser arrollados por la tragedia del planeta y sus masas en movimiento en busca de santuario. Hagamos lo que hagamos está claro que ninguna de esas nuevas formas va a poder replicar las anteriores. Soy historiadora, y miramos al pasado para ayudar a analizar el presente, así como para interpretar el pasado a través de la comprensión del presente. Sin embargo, la forma de proceder a partir de aquí es el papel de otros, y tenemos que empezar a hablar de ellos porque la política ha fracasado, y la acción personal tiene un poder limitado; además de hablar tenemos que empezar a actuar por nosotros mismos porque está claro que no podemos esperar ninguna acción concertada o decisiva de los sectores políticos o comerciales.

Entonces, ¿adónde vamos ahora? Necesitamos el turismo como componente principal de nuestros ingresos, pero los días de hablar por hablar y coger el dinero fácil se han acabado. El turismo tiene que cambiarse, y en un sentido concreto: acabar con el turismo de masas. Ya no podemos adoptar la postura de que en algún momento subiremos de categoría al lujo. Arriba, abajo o de lado, ya es irrelevante porque lo que debe ser es sostenible. El turismo de masas no puede seguir siendo simplemente tolerado, sino que debe oponerse totalmente. Sí, hay intereses económicos en juego en el mantenimiento del statu quo, pero desgraciadamente es el planeta el que ahora lleva la batuta haciendo eso inviable, no la ideología del turismo o snobismo, y el negocio debe diversificarse o perderlo todo junto con todo lo que perderá todo el mundo al final si no hacemos cambios importantes hacia un turismo sostenible, probablemente de mercado nicho, y ahora mismo.

Foto: Cabildo de Tenerife

En cuanto a lo que se cultiva aquí, tenemos vinos de fama mundial y un mercado especializado que lo mantendrá al menos durante algún tiempo. ¿Pero qué comemos aquí? Nuestro sector lácteo caprino y ovino es magnífico. Pero aunque cultivamos plátanos, tomates y papas, todos los años se abandona alrededor de la mitad de la cosecha de papas por culpa de los “bichos”. El sistema está tan arraigado que cada año el Cabildo emite avisos por toda la isla indicando a los agricultores dónde están los contenedores para tirar su cosecha infestada. Esta práctica parece ridícula con el rico suelo volcánico y el clima que tenemos aquí, por lo que los agricultores deben encontrar formas de apoyar el suministro local y sostenible.

Lo mismo ocurre con otros bienes y servicios: tenemos que pensar en ser muy locales en nuestras transacciones, y tal vez los sistemas de trueque podrían tener cierta tracción. Además, al considerar una alternativa, podríamos recurrir a las viejas técnicas agrícolas para aprovechar las prácticas tradicionales en nuevas formas para maximizar la productividad y la variedad. Los métodos regenerativos sin arado, por ejemplo, que se han adoptado en los pequeños viñedos se han extendido a los olivares y a los principales productores de vino. No se trata de una fantasía pastoral arcádica. Está ocurriendo ahora mismo en Andalucía, donde se fomenta la biodiversidad y se crean beneficios en un proyecto de notable éxito.

Foto: ITER

Para nuestras necesidades energéticas, el abandono de los combustibles fósiles ya está en marcha. La antigua refinería de Santa Cruz ya está siendo desmantelada y cada vez se presta más atención a las energías renovables y sostenibles: sólo en Tenerife, casi toda la costa este está dedicada a parques eólicos y al Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER). Es evidente que el transporte público también será importante, y Titsa ya está probando la primera guagua 100% eléctrica en las líneas urbanas de Santa Cruz y La Laguna. Es probable que el uso del vehículo privado continúe, no obstante, y en este sentido se plantean algunas dudas sobre si los coches eléctricos son el futuro, porque seguirá siendo necesario generar esa electricidad, y el propio Cabildo de Tenerife está empezando a hacer ruidos y algunos avances claros para, al menos, investigar el potencial del hidrógeno. Los representantes de una empresa californiana que está investigando formas de transformar nuestro transporte y vida doméstica de manera sostenible y utilizando la tecnología más avanzada ya están en Tenerife. El mundo que imaginan está convirtiendo la ciencia ficción en realidad, la fantasía futura en realidad actual, y lo están haciendo en Hawai, donde las similitudes con las condiciones de las Islas Canarias son inconfundibles.

Y, por supuesto, si somos un bote salvavidas, tenemos que estar preparados para cuando nosotros mismos estemos en peligro de zozobrar, o por una meteorología extrema y caótica que no nos deje indemnes o porque nos veamos obligados a defendernos de otros que están desesperados. Querremos ayudar, y lo haremos, pero la ayuda y los recursos naturales no son inagotables y es necesario que haya un debate abierto y honesto sobre cómo será esa situación y cómo funcionará en el mundo real, donde la emergencia climática se complicará por la creciente desesperación personal y los prejuicios de la humanidad, ya sean raciales, religiosos, sociales o económicos. El boxeador Mike Tyson dijo una vez que todo el mundo tiene un plan hasta que le dan un puñetazo en la cara. Pues bien, después del teatro de siempre con nuestro propio medioambiente, éste nos ha dado un puñetazo en la cara y ni siquiera teníamos un plan. Ahora lo necesitamos.

Es obvio que es totalmente natural anhelar volver a la normalidad, seguir con nuestras vidas como antes, pero no tenemos otra opción que aceptar que esas posibilidades han desaparecido. Ahora no tenemos más remedio que reconocer que las cosas han cambiado de forma tan fundamental que, en la jerga moderna (en inglés, por lo menos!), la humanidad ha saltado el tiburón. En las últimas décadas ha quedado cada vez más claro que la política y el sistema de estados nacionales ya nos han fallado a todos. Tal vez muy pocos se den cuenta de lo reciente que es la idea de un país, o de la historia que hay detrás de su desarrollo como modelo de gobierno. La historia sugiere, y de hecho muestra claramente, que es algo poco probable sobrevivir incluso a medio plazo, y ya nadie busca realmente soluciones a largo plazo.

Al igual que la política y el constitucionalismo, hemos visto la incapacidad de los medios de comunicación en general para informar de algo importante, simplemente proporcionando chorradas y relleno para masajear los tics emocionales de sus lectores y ocultar los intereses ocultos detrás de sus propias posturas editoriales. Por poner el ejemplo del Brexit, el público lee y ve que todo va bien, mientras que la prensa especializada – las revistas especializadas de las industrias de la música y, sobre todo, de la alimentación y el transporte son los principales ejemplos – informa del fracaso generalizado sin que ese mensaje se abra paso entre el ruido de las distracciones mediáticas.

Grafico: Oxford Dictionaries

No podemos confiar en los medios de comunicación para obtener información confirmada y la política siempre se sube al carro. Aquí en España, algunos esperan que el partido derecha radical populista VOX, muy conocido por negar cualquier aspecto de la emergencia climática, empiece a advertir de la amenaza del calentamiento global para presentarse como el protector de los europeos frente a eso. El cambio de postura sería puramente por ventaja electoral, lo que se había presentado como una amenaza inexistente se convertiría en una que se adaptaba a los motivos del partido, permitiéndole presentar su oposición a la inmigración como algo a favor, y no en contra, de la humanidad. ¿Podría eso abrirse camino? ¿Somos ahora tan posverdad que ni siquiera veríamos la falta de lógica que supone protegerse de algo que antes se decía que era mentira? Si no actuamos ahora por nosotros mismos nos veremos sobrepasados por los acontecimientos. No somos un carro sino un bote salvavidas, y tenemos que iniciar hoy mismo una conversación sobre lo que podemos hacer por nosotros mismos aquí en Canarias y, ojalá, los de más allá de estas costas.

Empecemos a hablar, pero cuando digo conversación no quiero decir debate. La ciencia es clara en cuanto a que nos dirigimos hacia el caos y la catástrofe. No hay lugar en esta conversación para aquellos que todavía piensan que la ciencia es una cuestión de creencia, y cuya media hora en youtube les ha convencido de que las pruebas científicas son un bulo. Esta conversación tiene que dejar de lado el ruido de la ignorancia y llevarse a cabo entre aquellos que puedan y entiendan, y que por tanto pueden y quieren hacer algo. Ya no hay tiempo, y mucho menos espacio, para la negación de realidad y la posverdad, y es de esperar que la conversación reúna a aquellos que ya están proponiendo ideas y acciones inspiradoras para encontrar una manera de mostrar nuestra mejor cara al futuro, sea cual sea la forma que adopte ese futuro. Incluso si este esfuerzo no va a ninguna parte, o tiene el efecto más microscópico, todo lo que cualquiera de nosotros puede hacer es nuestro granito de arena personal en nuestro refugio aquí en las Islas Canarias y, por mi parte, espero que todos los que tengan ideas y más utilicen este sitio web que ofrezco como mi propia contribución desde mi propio refugio aquí en Tenerife. El futuro empieza aquí y ahora. Tiene que hacerlo.